Proyecto Comisin Europea FASFE colabora con supporters Direct nete a FASFE
Furia en la cancha, revolución en la grada Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 14
MaloBueno 
Sábado, 11 de Junio de 2011 14:42

Leonardo Pi, hincha del Rayo Vallecano, nos describe la reacción de la afición vallecana para salvar al Rayo de una situación económica e institucional a la que le han llevado mucho años de  gestión de la familia Ruiz Mateos.

Rayo Vallecano mosaicoEl 18 de febrero se hizo pública la decisión de la familia Ruiz Mateos de acoger sus  empresas a preconcurso de acreedores, entre ellas el Rayo Vallecano de Madrid. Se consumó así el mayor divorcio entre propietarios y afición de los 22 años en los que “La Familia”, como se les conoce en Vallecas, ha dirigido el club fomentando la división de la afición, que en su mayoría nunca vio con buenos ojos la adquisición del club por la familia Ruiz Mateos en 1992.

Ese día comprobaron lo que había supuesto para el equipo caer en semejantes manos. Buena parte de “La Familia” está siendo procesada por falsedad documental, alzamiento de bienes y un rosario de irregularidades en la administración del club. Han generado una deuda de 1,7 millones de euros con la Seguridad Social y 19,63 millones con Hacienda; hay atrasos en las nóminas de la plantilla del club; los niños y niñas de las divisiones inferiores deben costearse los gastos para competir; se deben recibos de suministros básicos y hay proveedores que han dejado de prestar los servicios contratados a causa de los impagos. A los jugadores del primer equipo se les deben nóminas de 2010, a jugadores y entrenadores que se han ido del club se les adeudan aún retribuciones; y algunos empleados con más de 30 años de antigüedad están abandonando la institución ante la expectativa de un empleo.

La afición del Rayo tiene motivos para entender que esta situación puede llevar a la disolución de la Sociedad Anónima propietaria del club. Por ello, en lugar de exigir a la Administración algún tipo de amnistía fiscal o recalificaciones de terrenos para sus propietarios, han decidido hacer lo que mejor  saben: pelear sin contar con empresarios ni políticos saliendo a la calle en una manifestación de miles de  personas, tejiendo una cadena humana alrededor del estadio, realizando decenas de protestas en el transcurso de todos los partidos disputados hasta la fecha, desplazándose en caravanas hasta las puertas de los domicilios de lujo de los propietarios, recaudando dinero a través de cientos de iniciativas para ayudar a las personas trabajadoras y cubrir las necesidades más urgentes para el funcionamiento del club ante lo que consideran una dejación de funciones por parte de los propietarios.

La afición del único club de barrio del fútbol profesional de este país ha tomado partido por la decencia y la cordura, exige que se pague lo que se debe a las arcas públicas y a todas las personas que trabajan y han trabajado en el club y que “La Familia” abandone Vallecas lo antes posible. Secundados y respaldados por los trabajadores del club y por la plantilla del primer equipo, representada por su capitán Michel, han creado la “Plataforma ADRV” (en referencia a las iniciales del club antes de que se convirtiera en Sociedad Anónima Deportiva), desde donde articulan acciones de protesta, de presión a los propietarios y de solidaridad con los y las trabajadoras del club.

Hoy “el rayismo” está en pie de lucha contra “La Familia” por defender un club atípico en el fútbol profesional, el equipo de un barrio solidario y peleón, con un ambiente animado y mayormente antifascista, al estilo del St Pauli en Alemania o el Pisa Calcio en Italia. El Rayo Vallecano no presume de palmarés ni de grandes glorias deportivas, más bien al contrario. Pero sí puede hacerlo hoy por hoy de tener una afición que ha madurado con los infortunios que le han tocado vivir en estos 87 años de historia, y hoy se planta ante una de las familias más conocidas de la oligarquía española, ante seguramente una de las familias que mayores aportaciones hacen a la extrema derecha, al Opus Dei y a la jerarquía eclesiástica. Todo un reto cuando buena parte de las aficiones recurren a la Administración y a los partidos políticos para que le saquen las castañas del fuego a los propietarios de los clubes y se llega a tachar de mercenarios a los trabajadores que no cobran su salario. En el Rayo importa el fondo, que el club subsista lo mejor posible, pero también las formas, el cómo debe subsistir un equipo de fútbol.

Una gran pancarta en la grada de preferencia reza:“Esto es Vallekas y Aquí se Paga”, otra a su lado grita: “Furia en la Cancha, Revolución en la Grada”. En el fondo, grandes tifos, pancartas, bufandas y banderas en manos y gargantas de una generación de gente de Vallecas representan mejor que nada el sentimiento de un barrio humilde, alegre y luchador, mientras el lateral de la Albufera, esa gran tribuna síntesis del rayismo, es atravesada por un enorme pancarta que explica el porqué de tanta bronca y sufrimiento: “Porque Sin Ti Rayo, La Vida No Sería Igual".

 
- Contacto - FEDERACIÓN DE ACCIONISTAS Y SOCIOS DEL FÚTBOL ESPAÑOL - Aviso legal -