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FSE y Euroconsumers denuncian a FIFA ante la Comisión Europea

  • Las entradas más baratas, anunciadas a 60 $, estaban prácticamente agotadas cuando se pusieron a la venta. El resto cuestan hasta 7 veces más que en el pasado Mundial de Fútbol de 2022; y podrían encarecerse aún más como consecuencia de la aplicación de precios dinámicos.
  • La localización de los asientos, el mapa del estadio e incluso los equipos que se enfrentarán no se conocen exactamente cuando se compran las entradas. Además, se utilizan técnicas de presión generando una urgencia artificial para comprar la entrada.
  • Euroconsumers, OCU y las asociaciones de aficionados al fútbol europeo, Football Supporters Europe y FASFE reclaman precios claros, estables y justos que protejan a los consumidores y favorezcan un acceso inclusivo al evento.

Euroconsumers, la asociación europea de consumidores de la que forma parte OCU, junto con Football Supporters Europe (FSE), que representa a la FASFE en la Unión Europea, han presentado una denuncia ante la Comisión Europea contra la FIFA alegando que ha abusado de su posición de monopolio para imponer precios excesivos y condiciones y procesos de compra opacos e injustos a los aficionados de cara al Mundial 2026.

La FIFA mantiene un monopolio sobre la venta de entradas para el Mundial de Fútbol 2026 y ha utilizado ese poder para imponer condiciones a los aficionados que nunca serían aceptables en un mercado competitivo.

Se han identificado seis abusos

  1. Precios desorbitados. Las entradas más baratas disponibles para la final parten de 4.185 dólares, siete veces el coste de la entrada más económica para la final del Mundial 2022.
  2. Publicidad engañosa. La FIFA promocionó entradas de 60 $ para la fase de grupos. Pero eran tan pocas que casi todo el inventario de la Categoría 4 estaba agotado antes de que empezaran las ventas al público general.
  3. Precios dinámicos sin control. Se aplicaron “precios variables” sin límite y sin transparencia sobre cómo se hacía. Algunas entradas subieron un 25% entre fases de venta. Y es complicado conocer el precio sin entrar en la cola.
  4. Falta de transparencia. La localización de los asientos, el mapa del estadio e incluso los equipos que se enfrentarán no se conocen en el momento de la compra, a menudo sin derecho o con derecho limitado a reembolso.
  5. Técnicas de presión. Correos electrónicos a los aficionados anunciaban un “acceso exclusivo” a una ventana de venta “limitada”, algo que no se ajusta a la realidad, generando una urgencia artificial para comprar la entrada.
  6. Doble beneficio. La FIFA desaconseja el uso de otras plataformas de reventa y dirige a los aficionados a su propia web, donde comprador como vendedor deben pagar una comisión del 15%, aumentado notablemente el coste total. Así, en una entrada de 800 $, la FIFA obtiene 240 $ adicionales.

El Mundial comienza el 11 de junio de 2026. El tiempo apremia.

Euroconsumers y FSE piden a la Comisión Europea que actúe de inmediato y ordene a la FIFA:

  • Dejar de usar precios dinámicos en las entradas vendidas a aficionados del Espacio Económico Europeo durante el resto del Mundial 2026.
  • Congelar los precios de las entradas para la fase de ventas prevista en abril a los niveles anunciados por la FIFA en diciembre de 2025.
  • Publicar, al menos 48 horas antes de la apertura de la ventana de abril, el número de entradas disponibles y su ubicación exacta en el estadio.
  • Respetar los derechos de los consumidores tanto en el mercado primario como en el secundario de entradas.

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